Euphorbia canariensis

Nombre científico: Euphorbia canariensis L.

Nombre común: Cardón Canario,Cardón

Familia: Euphorbiaceae

Orden: Malpighiales

Subclase o clase: Rosidae

Sector: Biotipo Canarias

Lugar de procedencia: Islas Canarias (España)

Época de floración: Desde Abril Hasta Septiembre

Descripción

Planta suculenta, cactiforme, muy ramificada desde la base formando grandes colonias constituidas por numerosos tallos que llegan a medir 2-3 m de altura y hasta 8-10 m de diámetro. Tallos erectos, columnares, paralelos, de 5-6 cm de diámetro, con 4-6 ángulos o aristas, de color verde claro al principio, tornándose grisáceos o algo glaucos con los años. Los costados son planos y las aristas son agudas con zonas espiníferas prominentes y muy próximas a lo largo de toda su longitud, negruzcas o de color marrón oscuro, acabando cada una de éstas en dos espinas divergentes, castaño rojizas, de 4-5 mm de longitud. Cimas de color verde-rojizo, apareciendo hacia la parte superior de los tallos, sobre un pedúnculo corto con 3 ciatios, de unos 6-8 mm de diámetro, con las glándulas nectaríferas elípticas, de color rojo oscuro. Fruto en cápsula tricoca, fuertemente lobulada, de unos 5 x 6 mm, rojiza, sobre un pedicelo corto, conteniendo semillas subglobosas y lisas.

Hábitat y exigencias culturales

Crece en las zonas bajas de todas las Islas Canarias, por lo general formando con algunas especies de tabaiba un matorral conocido como “cardonal-tabaibal”. Adaptados a climas cálidos y secos.

Usos

Se cultiva como ornamental en numerosos jardines de nuestra región.

El cardón se ha utilizado tradicionalmente para “embarbascar”, una técnica que consiste en arrojar algunas ramas en los charcos costeros para que el látex atonte a los peces y así poder cogerlos fácilmente. También se emplea para tratar la tetera de las cabras, untando las ubres por la base con el látex. En medicina popular se ha recomendado para aliviar dolores de muelas y combatir enfermedades cutáneas, aunque estas prácticas son bastante peligrosas ya que puede provocar desmayos y sudores fríos. Algunas personas aún hoy continúan con esta técnica.

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